Historias cortas para un día de descanso

Todavía no se cumple una semana desde que tomamos la posta en Hebron, West Bank y ya recaudamos una interesante serie de experiencias que vale la pena contar.
A diario visitamos distintos zonas calientes de la ciudad, particularmente en las zonas céntricas, cercanas al Souq. Cada esquina, cada cueva, cada elevación, cada piedra pareciera tener un vínculo histórico con las historias narradas en la Biblia y en la Torah. Pareciera ser que ese vínculo aparente legitimizara una infinidad de actos difíciles de describir, difíciles de comprender y que exceden de tal manera la razón que sólo resta reír sacudiendo la cabeza para resistirse a la naturalización y a la ocupación de las mentes.
Tel Rumeida es uno de esos lugares y seguramente voy a revisitarlo en este blog. Un grupo de colonos comenzó a ocupar ilegalmente algunas casa y comenzó a expandirse en forma de asentamiento albergando a un pequeño grupo de colonos extremistas, entre los cuales se encuentra uno relativamente famoso por su agresividad (ver: http://en.wikipedia.org/wiki/Tel_Rumeida y leer también sobre Baruch Marzel). A metros del asentamiento viven familias de palestinos que sufren constantemente del asedio, la violencia y agresión de los colonos y de sus niños. Conocimos a Hashem, quien vive con su esposa y 4 hijos en su casa justo al lado de los colonos y debe presentar un permiso (otorgado por Israel) para poder acceder a su casa. Las fuerzas israelíes prohíben a la familia utilizar la entrada original a la casa; deben hacer un rodeo y pasar por un camino precario expuesto al asedio habitual de los colonos: piedras, agua, excrementos y lavandina entre otros.
Hasta los niños participan en la violencia.

Este video fue tomado por el equipo previo de acompañantes en Al Khalil mientras protegían la familia de Hashem del asedio de los colonos.

Para llegar a Tel Rumeida pasamos por una garita donde hay siempre al menos un soldado. Al ver mi pasaporte, que su madre era argentina, de Córdoba, y agregó: “if you are from Argentina you don’t love jewish people”. No encuentro muy clara la conexión.
La mayor parte de nuestro trabajo como observadores ecuménicos se centra en la ciudad vieja de Al Khalil. Es el centro histórico y también el mercado que ya no tiene la vida que solía tener ya que quedó encerrada en el área H2, bajo control exclusivo de las fuerzas militares israelíes.
El plan del día sábado se reducía a ofrecer presencia protectora en el Souq (la ciudad vieja) durante el “settlers tour” semanal. Los colonos se pasean durante el shabat en grupo acompañados por soldados armados hasta los dientes y uno o dos guías que van contando historias y mitos religiosos relacionados con la ciudad. El tour se percibe como una provocación a los palestinos, una demostración de poder y supremacía. El grupo de 40 colonos y turistas judíos estaba escoltado por unos 8 soldados y otros tantos en las torres de seguridad a lo largo del recorrido.
La tensión es evidente, los palestinos quieren seguir su rutina habitual en los negocios de artesanías, baratijas para turistas y alimentos, pero durante el tour todo se paraliza.
A pesar de la tensión, no registramos incidentes pero algunos de los observadores vieron cómo uno de los guías se acercaba a un negocio, sin permiso tomaba un trozo de queso en su envoltorio y explicaba la conexión que hay entre el queso y el pueblo judío en ese lugar. Luego invitó a los colonos a que tocaran el queso y a proseguir la marcha.
Unos minutos más tarde, caminando por la emblemática Shuhada street un grupo de niños colonos de unos 10 años comenzaron a escupirnos. Al llamarle la atención, un soldado que estaba de guardia a unos 20 metros les dijo que se vayan. Luego de dar una vuelta, volvimos a ver a los niños colonos intentando violentar la reja de la casa de Hashem… Violencia y ocupación a la orden del día.
Settler tour (tour de los colonos). Los sábados, durante el descanso del shabbat, se reúnen y pasean por las calles de la ciudad vieja contando historias.

Settler tour (tour de los colonos). Los sábados, durante el descanso del shabbat, se reúnen y pasean por las calles de la ciudad vieja contando historias.

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